La reestructuración empresarial: una herramienta para superar crisis y salvar negocios
El concurso debe ser la última ratio. Antes de llegar a él, debe siempre intentarse buscar una salida a la situación de crisis que atraviesan los negocios. La reestructuración empresarial permite reducir estructura y configurarla según las necesidades del negocio, de manera que le permita ser competitivo y afrontar el futuro con garantías.
¿Qué es una reestructuración empresarial?
Una reestructuración empresarial es un conjunto de cambios profundos dentro de una empresa que afecta a aspectos financieros, operativos o estructurales. El objetivo es mejorar la competitividad y la eficiencia de la empresa, preparándola para enfrentar desafíos como deudas elevadas, cambios en el mercado o problemas de gestión. Puede implicar la renegociación de deudas, la venta de activos no esenciales o la reorganización de departamentos y personal.
El plan de reestructuración: la herramienta legal
Desde la reforma operada por la Ley 16/2022, de 5 de septiembre, de reforma del Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC) —que transpuso la Directiva (UE) 2019/1023—, la herramienta legal específica para reestructurar una empresa antes del concurso es el plan de reestructuración (arts. 614 y siguientes TRLC). Esta reforma sustituyó a los antiguos acuerdos de refinanciación y acuerdos extrajudiciales de pago, unificándolos en un solo instrumento.
El contenido del plan puede abarcar la modificación de la composición, condiciones o estructura del activo y pasivo de la empresa y de sus fondos propios, e incluso prever la transmisión de activos o unidades productivas —todo ello sin necesidad de declarar el concurso, siempre que la empresa se encuentre en probabilidad de insolvencia, insolvencia inminente o insolvencia actual.
El proceso se inicia habitualmente con la comunicación de apertura de negociaciones (art. 583 TRLC) —lo que comúnmente se conoce como preconcurso—, que permite a la empresa obtener una paralización temporal de las ejecuciones judiciales o extrajudiciales sobre los bienes necesarios para su actividad, dando el margen de maniobra necesario para negociar con los acreedores.
¿Cuándo puede ser conveniente acudir a una reestructuración?
La reestructuración puede ser conveniente en varias circunstancias:
- Pérdidas financieras continuas: cuando una empresa experimenta pérdidas de forma sostenida y su rentabilidad se ve afectada.
- Deuda excesiva: si los niveles de deuda son insostenibles y la empresa tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones de pago.
- Cambios en el mercado: cuando el modelo de negocio ya no es viable debido a cambios en la demanda o la aparición de nuevos competidores.
- Problemas operativos: falta de coordinación interna o ineficiencias que impiden operar de forma óptima.
Es esencial actuar con anticipación para evitar llegar a un punto donde la insolvencia sea inevitable.
¿Qué ventajas existen frente a un concurso de acreedores?
Uno de los mayores beneficios de la reestructuración empresarial es que permite a la empresa anticiparse al concurso de acreedores, ofreciendo alternativas que pueden evitar su declaración:
- Preservar el control: los propietarios y directivos mantienen el control sobre las decisiones estratégicas, mientras que en un concurso las decisiones importantes pueden estar sujetas a la aprobación de administradores concursales.
- Evitar la estigmatización: acudir a un concurso puede generar una percepción negativa entre socios, inversores y clientes. La reestructuración, en cambio, es vista como una medida proactiva.
- Mayor flexibilidad: más margen para renegociar términos con los acreedores, frente a un procedimiento concursal más rígido y regulado.
- Menos impacto financiero: se evitan los costes asociados al concurso, como los honorarios de los administradores concursales y los gastos judiciales.
La reestructuración no siempre lleva a un concurso de acreedores. Muchas veces es suficiente para estabilizar la empresa y volverla rentable sin necesidad de acudir a dicho procedimiento.
¿A qué aspectos afecta una reestructuración?
Una reestructuración puede afectar múltiples áreas de la empresa:
- Finanzas: renegociación de deudas, mejora de la liquidez o búsqueda de nuevas fuentes de financiación.
- Operaciones: reducción de costes operativos, cierre de áreas no rentables o implementación de nuevas tecnologías.
- Personal: reestructuración de la plantilla, despidos o reasignación de funciones.
- Modelo de negocio: adaptación a nuevas realidades del mercado o cambios en la demanda de los clientes.
- Estructura societaria: en ocasiones, la reestructuración financiera va acompañada de modificaciones estructurales —fusiones, escisiones o incluso una operación acordeón— para reequilibrar el balance y sanear la sociedad.
Reestructuración en startups
Para startups, la reestructuración puede ser una herramienta poderosa para:
- Optimizar recursos: en fases tempranas, muchas startups se enfrentan a problemas de liquidez o exceso de gasto; una reestructuración puede enfocar los recursos disponibles en las áreas más rentables.
- Renegociar inversiones: en startups que dependen de inversores externos, puede facilitar la renegociación de términos, mejorando el acceso a capital.
- Pivotar el modelo de negocio: la flexibilidad de una startup permite ajustar rápidamente su modelo, y una reestructuración puede ser clave para adaptarse a un mercado en evolución.
¿Cómo puede ayudarte contar con un abogado de confianza?
Contar con un abogado de confianza es crucial en cualquier proceso de reestructuración. Un abogado mercantil especializado puede:
- Evaluar la situación jurídica y financiera: determinar si una reestructuración es la opción más adecuada, evitando la insolvencia o un concurso innecesario.
- Negociar con acreedores: llevar a cabo negociaciones complejas y lograr acuerdos viables.
- Proteger los intereses de la empresa: garantizar que cualquier cambio estructural o contractual cumpla con la normativa vigente.
- Evitar riesgos legales: identificar riesgos potenciales y elaborar soluciones que reduzcan las probabilidades de problemas futuros.
¿Es posible reestructurar sin acudir a un concurso?
Sí, y de hecho es recomendable en muchos casos. Las empresas que anticipan sus problemas financieros tienen muchas más posibilidades de éxito si reestructuran antes de verse forzadas a declarar concurso. En muchos casos, el plan de reestructuración es suficiente para solventar los problemas financieros y operativos, sin necesidad de llegar a una situación de insolvencia formal.
La reestructuración de empresas es un proceso esencial para cualquier negocio que enfrente desafíos financieros u operativos. Contar con el apoyo de Globalway Abogados, expertos en reestructuración de empresas, modificaciones estructurales y concursos de acreedores en Barcelona, garantiza que se tomen las decisiones correctas en el momento adecuado. Al adelantarse al concurso y reestructurar a tiempo, las empresas pueden proteger sus intereses y asegurar su viabilidad a largo plazo.
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