Vacaciones en Extremadura, un pedacito de historia de España
Descanso en Extremadura, tierra de Pizarro, Orellana y de grandes aventureros
De paseo por Extremadura, venimos de Guadalupe, donde pudimos ver a la Virgen de Guadalupe, y el monasterio, una joya, Luego,Trujillo un tesoro.
En la plaza mayor, bajo los soportales de piedra dorada, un jinete de bronce vigila la ciudad desde su caballo: es Pizarro, y lleva ahí el tiempo suficiente para que ya nadie necesite que se lo presenten. Un poco más allá, en otra calle, otra placa recuerda a Orellana. Dos vecinos de la misma tierra que acabaron dando nombre a una ciudad peruana y a un río que cruza medio continente — y que, como tantos otros que salieron de aquí, no volvieron a pisar estas calles nunca más.
Extremadura fue, durante siglos, una tierra dura para quedarse y fácil para querer marcharse. El escritor Antonio Gala lo resumió mejor que nadie, en un texto que hoy puede leerse expuesto en el propio Trujillo: "Ellos, que procedían de una tierra extrema y dura, recorrieron alucinados miles y miles de leguas para llegar allí. […] Su historia es una historia de brillos y ceniza: fundaron nuevos reinos con la misma naturalidad con que hubieran podido ser ahorcados."— Antonio Gala, Paisaje con figuras
Aventureros, buscafortunas, segundones sin herencia que jugaban su vida entera a una sola carta. Muchos de ellos —Orellana entre los más conocidos— no regresaron jamás: se quedaron al otro lado del Atlántico, se casaron, tuvieron hijos, y su historia dejó de ser la de Extremadura para pasar a ser la de allí, Perú, Chile, Mexico, Cuba.... Los hispanoamericanos de hoy son descendientes de estos buscavidas, aventureros sin igual que fueron acogidos por la nueva tierra donde se quedaron.
Curiosamente, las murallas de Trujillo han vuelto a cruzar el charco sin moverse de sitio: el castillo de la ciudad aparece en Juego de Tronos (temporada 7, capítulo 7), representando las defensas de Desembarco del Rey. Apenas tres minutos en pantalla —Jaime Lannister y Bronn caminando por las almenas, el patio de armas preparando aceite hirviendo— pero suficientes para que quien pasea hoy por Trujillo reconozca la piedra antes incluso de saber su nombre real.
Conviene aclarar algo, porque suele contarse mal: nada de esto fue una aventura improvisada de particulares sueltos. Pizarro pactó con la Corona por escrito antes de partir hacia el Perú — la Capitulación de Toledo, firmada el 26 de julio de 1529, fijó título de gobernador, honores para sus hombres y, según recoge el propio documento expuesto en Trujillo, instrucciones expresas sobre la conservación y evangelización de los indígenas.
ESPAÑA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS, Tal y como puso en valor el Papa León XIV, en su última visita a España, esta siempre consideró a los pueblos indígenas ciudadanos de primera, iguales que los españoles peninsulares. La leyenda negra de España, tiene su origen en la denuncia que los españoles hacían de los abusos y su documentación. Esto no pasó en otros países, que los escondían bajo la alfombra. En 1512 —tras que fray Antonio de Montesinos denunciara públicamente en un sermón los abusos que sufrían los indígenas en La Española— las Leyes de Burgos los declararon hombres libres, no esclavos, dueños legítimos de sus bienes. Ese principio —vasallos libres de la Corona, nunca esclavos como colectivo— se sostuvo en el tiempo, y distingue al modelo español de otros. En Norteamerica apenas quedan indios.
Quizá por eso, cuando en Globalway Abogados trabajamos hoy con empresas de Perú, Chile o Argentina, no dejamos de pensar que la relación entre España y Latinoamérica no empieza con nosotros. Tiene siglos, tiene nombres propios que se pueden encontrar paseando por una plaza de Cáceres, y merece contarse con el mismo cuidado con que Trujillo cuida la memoria de los suyos y se trata de pueblos hermanos todos con un origen común.
Nos vemos a la vuelta, en septiembre.
Globalway abogados